La BahÃa de Samaná es además de un sitio de playas de aquellos que soñamos visitar, un lugar único por ser cada temporada un espacio natural para la observación de ballenas, en un área del Caribe elegida por los gigantes del mar para la reproducción en la República Dominicana, pero además, un espacio que se conserva como aquellos lugares que antes de la llegada de los colonizadores, no tiene (casi) ningún signo de urbanización compulsiva ni alteraciones más allá de la imagen de una palmera, arenas sin huellas y cocoteros.
Imagen Pierre Mangin
La BahÃa de Samaná recibe a las ballenas jorobadas en la época del invierno boreal, entre enero y marzo. Las ballenas se acercan a la bahÃa para aparearse, junto a zonas como los Bancos de Navidad y la Plata y la propia penÃnsula de Samaná, los sitios especiales donde encuentran la tranquilidad y el ambiente necesario para procrear. Al acercarse a las zonas costeras, las ballenas se pueden observar con relativa facilidad.
Imagen Rui Freitas Rego
En la zona de la BahÃa de Samaná, las ballenas llegan a parir y amamantar a sus ballenatos, preparando la partida para el largo viaje hacia zonas más frÃas del hemisferio norte. Samaná es por la mágica combinación de un destino paradisÃaco del Caribe junto a la observación de ballenas, un sitio renombrado de República Dominicana junto a Punta Cana y playa Bávaro. La penÃnsula sobre la que se asienta Samaná posee kilómetros de playas casi vÃrgenes con la infaltable arena dorada y el agua turquesa caribeña.
Imagen X Ceccaldi
Observar en las costas de Samaná las piruetas, saltos y rituales de las ballenas jorobadas (ver vÃdeo), las más activas y vistosas, junto a la tierra casi virgen entre zonas tropicales de densa vegetación que se pueden explorar para descubrir cascadas y estanques de agua transparentes, es una oferta demasiado tentadora, y recomendada para los que busquen la tranquilidad de paisajes aún sin degradar, y un ecosistema deslumbrante para observar, fotografiar y nunca cansarnos.



