El eco turismo es una modalidad que se combina bien con el Caribe, y que de extenderse, resultarÃa saludable para turistas actuales y futuros, y sobre todo, para la belleza paradisÃaca de la región. La Isla de Providencia, en Colombia, es un ejemplo de un pequeño rincón insular que se ha conservado demasiado bien, y que ahora que despega como un destino turÃstico, deberÃa desarrollarse con especial cuidado para no arruinarlo ( un mal que es sabido, ha ocurrido con demasiada frecuencia).
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La isla de Providencia, es parte del Archipiélago de San Andrés y Providencia, (ver mapa) un territorio insular de Colombia, alejado de la costa continental que por su aislamiento, se conservó tan tranquilo como intacto. A comienzos del tercer milenio, vive sin embargo un despertar como destino de la mano de sus paisajes de costa de aguas cristalinas, arrecifes, y una fauna marina sorprendente. Distante a unos 220 kilómetros de Nicaragua, y separada de la isla de Santa Catalina por un canal, la isla de Providencia (ver vÃdeos) comienza a aparecer en los mapas en el año 1498, descubierta por corsarios y poblada por esclavos africanos en lo que es hoy la capital Santa Isabel.
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La isla de Providencia se puede disfrutar de muchas formas, pero siempre, en plena naturaleza y junto al mar como mejor opción para mitigar el calor tropical. La isla posee bahÃas, y pequeños cayos con espacios ideales para explorar y descubrir la fauna marina, además de un interior de paisaje ondulado con pequeñas sierras y rÃos, incluyendo un área protegida declarada como Parque Nacional (Old Providence Mc Bean Lagoon) que abarca zonas marinas con un arrecife de 32 kilómetros de extensión, el más importantes de Colombia. Una estadÃa en pequeñas cabañs será ideal para convivir con el estilo de la isla, y no promover desarrollos inmobiliarios desmesurados.
En definitiva, el eco turismo sustentable comienza por consumir nuestros destinos de vacaciones con una moderación que comienza en el momento de elegir nuestro alojamiento, continúa disfrutando del lugar sin alterarlo, y culmina dejando la isla exactamente igual o mejor que como lo encontramos. Si cada uno aportamos nuestro granito de arena, la isla de Providencia nos aguardará de regreso como si el tiempo no hubiese pasado, y lo más importante, con todas sus maravillas intactas.


